Segunda parte
Gheorghe IANCU, El surgimiento y la evolución de la idea de la integración europea y de la Unión Europea. El contexto constitucional europeo actual
El surgimiento y la evolución de la idea de la integración europea y de la Unión Europea constituyen un proceso prolongado, que podría dividirse en dos etapas: la de los esfuerzos por lograr la integración europea (hasta 1993) y la de la aplicación de las normas relativas a la integración europea y a la Unión Europea (desde 1993 hasta la actualidad).
La idea de la unidad europea es muy antigua y se ha visto influida por la unidad de la Antigüedad. El Imperio Romano y la caída del Imperio Romano de Occidente desempeñaron un papel importante en este ámbito. La alianza de los Estados surgidos tras el año 476 fue la causa de la unidad de muchos de ellos. Las primeras doctrinas relativas a la necesidad de la unidad de Europa no aparecieron hasta mediados de la Edad Media, en un contexto en el que Europa estaba dividida, y evolucionaron hasta dar lugar a las teorías federalistas.
El clima favorable a la integración sentó las bases para la aparición de las primeras organizaciones con este fin, siendo las primeras las de carácter militar y, posteriormente, las económicas. Un momento importante fue la firma del Tratado de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero el 18 de abril de 1951; otro, la firma, el 25 de marzo de 1957, del Tratado de la Comunidad Económica Europea y del Tratado de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, conocidos como los Tratados de Roma. En 1965 se firmó el Tratado de Bruselas, que dio lugar a la fusión institucional.
En 1973 se inició el proceso de las cinco oleadas de ampliación, la última de las cuales tuvo lugar en 2007, con la adhesión de Rumanía y Bulgaria.
El 1 de noviembre de 1993 entró en vigor el Tratado de Maastricht sobre la Unión Europea, que no supuso la fusión de las tres Comunidades Europeas constituidas en 1951 y 1957 y que se basa en los principios de autonomía de voluntad, atribución de competencias y equilibrio estructural e institucional.
En el año 2001 se adoptó en Laeken la Declaración sobre el futuro de la Unión Europea, sobre cuya base se organizó la Convención sobre el futuro de Europa (2002-2003) y, posteriormente, la Conferencia Intergubernamental (2004), que aprobó el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. A raíz del rechazo del Tratado por parte de Francia y los Países Bajos, en el Consejo Europeo de junio de 2007, celebrado en Bruselas, se logró desbloquear los principales problemas surgidos en relación con dicho Tratado, firmándose un acuerdo para resolver las divergencias entre los Estados miembros. En consecuencia, este Consejo Europeo ha sido denominado «Consejo de referencia», y el acto que sustituirá al Tratado por el que se establece una Constitución para Europa se denominará «Tratado simplificado».