Parte III

Elena Simina TĂNĂSESCU, La defensa de la Constitución entre la obligación presidencial y la competencia del Tribunal Constitucional

La cuestión del «guardián de la Constitución» no es nueva, al igual que tampoco lo es la polémica entre Hans Kelsen y Carl Schmitt. La defensa de la Constitución y la garantía de su supremacía se han vuelto cada vez más habituales en los Estados de derecho modernos. La Constitución establece las reglas jurídicas del juego político, mientras que los jueces constitucionales interpretan estos límites impuestos a la política y a los políticos, a pesar de las posibles interferencias de otros actores en este proceso. Cada vez que los jueces revisan la decisión normativa de una autoridad pública, corren el riesgo de poner en peligro su propia legitimidad, simplemente al dar pie a la interpretación de que sustituyen a la autoridad competente para tomar dicha decisión. Los tribunales han desarrollado al menos dos técnicas básicas para abordar cuestiones tan delicadas, como la incompetencia y la actitud de autocontención. Este estudio trata de determinar las particularidades del modelo seguido por Rumanía a este respecto.